Totoro y el jardín perdido / ‎”Mi vecino Totoro”

Dos niñas se mudan con su padre al campo, a un viejo caserón abandonado, para estar más cerca de su madre enferma, internada en un sanatorio a las afueras de la ciudad. No tardan en descubrir que unos seres mágicos, que sólo ellas pueden ver, visitan la vieja casa. Un día Mei, la más pequeña, fascinada por esos visitantes misteriosos se interna en el bosque  tras ellos, descubriendo un camino que conduce a  un  gigantesco árbol de alcanfor, de forma mágica se abre una agujero en su corteza, por esa oquedad se cuela la niña, allí en su interior duerme el gordo y peludo Totoro, el espíritu del bosque.

La niñas comienzan  una nueva vida en el campo en comunión con la naturaleza, marcada por la ausencia de la madre. Encontraran consuelo y ayuda  para sus problemas cotidianos en el mundo mágico de Totoro.

La magia existe basta alejarse un poco de la ruidosa y moderna urbe, y tener  la ingenuidad y la imaginación de un niño para poder verla, todos tenemos por vecino a Totoro pero  hace  tiempo que olvidamos la senda que conduce a su gigante árbol de alcanfor en el que tantas veces nos refugiamos siendo niños…  Miyazaki  nos regala un billete de regreso a ese gozoso jardín perdido de la infancia, subámonos todos al gato-autobus nos llevara allá  donde queramos ir , el límite es  sólo nuestra imaginación.

The Last Tycoon

 

MI VECINO TOTORO

Totoro es grande, peludo, suave, gris y con unos bigotes y una boca enormes. A pesar de su tamaño y de esas orejas que parecen antenas piramidales se esconde el espíritu de la naturaleza que duerme en el fondo de un frondoso bosque acunado por un árbol conocido como alcanfor y que es grueso y hospitalario como el propio Totoro. Las dos niñas, que descubren ese mundo inexplorado de la naturaleza, cuyo padre profesor de universidad es aniñado y consentidor así como caótico, y su madre enferma de tuberculosis en un hospital espera con resignación el momento de volver a casa para estar con sus hijas, son Mei y Satsuki. Las niñas descubren, tras la mudanza de la gran ciudad al campo, en esa soledad familiar, el fantástico mundo de la naturaleza. La primera cual Alicia detrás del conejo blanco se introduce en un mundo fantástico y desconocido que no resulta extraño, pues la casa en la que viven desde el primer momento desprende un halo de embrujo. Pero el acierto de Miyazaki es exponer una historia sencilla a partir de la belleza y de la solidaridad de las personas del campo que con poco se conforman para vivir y que no tienen pretensiones de poder y sobre todo que su clima no está contaminado como en la gran ciudad. El campo como lugar de recogimiento, de inspiración, pero sobre todo de comunión con la naturaleza, en la que en cada cruce de caminos nos encontramos con espíritus que velan porque las personas buenas no sufran. Una naturaleza, que no es hostil, sino todo lo contrario, es amiga, entrañable, cuidadosa, generosa, incluso muy solidaria cuando Mei se pierde y su hermana desazonadamente busca en el gran Totoro una ayuda que por supuesto encuentra.

En occidente conocemos a Miyazaki, director del film, por la gran serie de dibujos animados Heidi que se encuentra grabada en el imaginario colectivo de toda la sociedad española desde los años ochenta y por la impactante e inexplorada El viaje de Chihiro, más oscura y menos amable que Mi vecino Totoro en cuanto al tratamiento de los personajes y del bien y del mal que en ella se encierra, considerando la obra como un film de dibujos muy crítico con la sociedad.

Sin duda esta película de dibujos es un clásico a reivindicar para que los más pequeños se acerquen al cine de animación desde la magia de la inocencia y de la solidaridad. Los dibujos no están distorsionados ni son violentos, en ellos no prima lo deforme ni lo grotesco tan de moda en las series de dibujos contemporáneas, quizá reflejo o sello de la sociedad consumista que se ha creado o de los pequeños tiranos que se forjan a raíz de estos nuevos dibujos carentes de alma y de valores.

Kate H.

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Django Unchained / Superwestern en Tarantinolandia

Hablar de Django es hablar del Tarantino más esencial, más propio, más íntimo y más significativo. Conseguir que cada fotograma sea tarantiniano, si se me permite la expresión, es conocer la estética, la música, el diálogo, es saber que lo que va a suceder no sólo está bien narrado, sino que es así porque Tarantino ha imprimido su personal sello. La clave es que es un artista del film. Su manera de narrar es tan potente y lo hace con tanta maestría que hasta lo más descabellado tiene verosimilitud. Eso ya lo apuntaba Aristóteles en su Poética como algo esencial, lo inverosímil tiene que resultarnos verosímil, y eso lo consigue Tarantino en Django Unchained.

La extensión del film que llega casi a las tres horas de duración es en sí misma inapreciable, qué quiero decir, que el tiempo pasa desaforadamente, porque el ritmo narrativo, la acción, los diálogos, la interpretación de los actores (incluida la del propio Quentin, haciendo cameos como otros famosos directores O. W. o A. H., que se ríe de sí mismo con un vestuario descuidado y con una forma infantil de interpretar al paleto con tintes sureños, demostrando que para él el cine no sólo es comunicar sino también disfrutar y pasárselo bien), la puesta en escena, los efectos especiales, la imagen llena de tintes coloristas, son adecuados para la historia protagonizada por Jamie Foxx, que está bastante correcto en su personaje, hierático, expresivo en ocasiones, romántico en otras. Aunque la solidez, la madurez y la prestancia la protagoniza su compañero de fatigas, su inseparable cazarrecompensas Christoph Waltz que desde el momento en el que aparece hasta que se esfuma hace que la película adquiera tintes interpretativos y dramáticos de actores con regusto clásico ya olvidados.

Otro aspecto reseñable es la música. Esta en las películas de Quentin Tarantino no es simplemente una banda sonora que apoya la imagen, sino que se ha convertido en un aporte más de su filmografía, cada canción, cada sonido, cada música aporta significación hasta el punto de mezclar en Django rap, música italiana, música del genio Ennio Monricone, y del propio Johny Cash… Escuchar es vivir la historia con más profundidad, no se produce un distanciamiento, al contrario afianza lo que se narra, y le aporta un nuevo enriquecimiento.

Esa historia de lucha por la libertad de Django en una época en la que la esclavitud marca la vida del hombre desde que nace hasta que muere se adereza del espagueti western y de la puesta en escena de las grandes películas que tenían al sur de protagonistas como Jezabel o Lo que el viento se llevó, con esa mansión blanca en el centro del fotograma que nos recuerda a la sureña Tara, en este caso no aparece la entrañable Mami, sino Samuel L. Jackson en una interpretación oscura y más racista que la de los propios blancos, pero necesaria para ese personaje que ha conseguido llegar a los 75 años sin un latigazo sabiendo manejar a la familia Candy, cuyo vástago sureño no es otro que Leonardo Di Caprio, que muestra ya una madurez interpretativa y una solidez que ya muchos actores de su generación quisieran.

En fin, Quentin Tarantino ha hecho una película más que redonda, ha realizado un film que mejorará con el tiempo y en el que los matices y la historia crecerán en el imaginario de aquellos espectadores que hayan disfrutado de Django Unchained.

Kate H.  

Superwestern en Tarantinolandia

Las  películas de Tarantino siempre ocurren en Tarantinolandia y pertenecen  todas a  un  único e inclasificable género, el  Tarantiniano. El cine de Tarantino es un coctel sabiamente elaborado a base de todo el compendio audiovisual  de la historia del cine con especial  predilección por la serie B, y muchos de sus subgéneros  marginales como el spaguetti , el pulp,  el giallo ,las películas de artes marciales… etc  Todo una variopinta mezcolanza  que  el amigo Quetin,  con  mucha maestría y talento,  sublima y eleva a clásico sin que  pierda la esencia  transgresora y outsider  de sus partes. Tarantino ante todo es un leguaje propio y una estética, el lenguaje se vertebra a través de  unos  diálogos que  pasan con una facilidad  endemoniada de  lo anodino a lo  épico, y de  la anécdota a la categoría, mucha veces trasversales a la acción y que  se justifican por si solos, porque en Tarantino los diálogos son  acción y crean tensión dramática, haciendo que avance la historia , también son los diálogos los que encarna a los personajes. Unos personajes míticos y en esencia puramente cinematográficos

Django dura casi tres horas, pero se pasan en un suspiro y saben hasta a poco, Django como dice su autor es una película romántica  –eso sí romántica al estilo Tarantino -, resumiendo es la historia o sería mejor decir la epopeya que debe acometer un hombre para recuperar a su amada. Como los amantes separados son negros, y el lugar de sus desdichas es el  profundo sur de los Estados Unidos antes de la abolición de la esclavitud,las cosas se complican. Jamie Foxx interpreta con sobriedad y una presencia física imponente el personaje de Django, probablemente el personaje   menos locuaz de toda la filmografía de  Tarantino, emparentado con aquel “hombre sin nombre” también parco en palabras  que encarnaba Eastwood en los  westerns  de Leone, el pistolero negro contará en su búsqueda con la ayuda inestimable de un  peculiar dentista alemán que ejerce de cazarrecompensas , al que da vida Christoph Waltz, el actor austriaco está sublime en su papel -desde ya es mi favorito al Óscar como mejor secundario  -y eso que la categoría está muy reñida y cuenta con contrincantes de la talla de Alan Arkin, Robert De Niro, Philip Seymour Hoffman, Tommy Lee Jones-  La película se estructura en dos partes; una primera que recoge las andanzas  del dúo protagonista como cazarrecompensas…”no está nada mal que te paguen por matar un blanco”-como diría  Django-.Asistimos a la iniciación de Django como pistolero, y entre aventuras y tiroteos vemos  como  se va forjando la amistad y la camaradería entre estos dos hombres, existen una interminable lista de referentes fílmicos que se nos viene a la cabeza a estas alturas  Dos hombres contra el oeste , Valor de ley, Dos cabalgan juntos…etc-,

La segunda mitad la película  se circunscribe a la  búsqueda y rescate de la mujer de Django ,vamos conociendo a largo de todo este periplo un mundo hiperviolento  poblado por  una variedad de personajes tarantinianos surrealistamente sanguinarios, que uno tiene la terrible sensación de que no deben de ser muy disparejos de algunos de los  habitantes de aquel Sur “galante” de antes de la Guerra   .. Al final las  andanzas y pesquisas de estos dos cazarrecompensas   les conducen a Candyland,  la plantación  que  gobierna  con puño de hierro un malo malísimo Leonardo di Caprio, que borda el papel, con su intrigante lacayo negro con pintas de Tío Tom, más  cruel con los de su raza que cualquiera de los blancos esclavistas, personaje interpretado por un “odioso” Samuel L. Jackson…

Tarantino  valientemente  aborda con desparpajo gamberro y con  su “sinvergüencería” habitual unos de los periodos más oscuros de la historia americana, el de la esclavitud. Este  genio  que ama al  cine y disfruta rodando, es ante todo un hombre libre, y  lo trasmite en cada plano de sus películas, por eso  nadie mejor que él  para denostar  la esclavitud y nada mejor  que hacerlo con una película libérrima, mestiza de influencias y sin ningún “grillete” de género ni etiquetas.

En los años 50 el pope de la critica francesa Andre Bazin acuñó el término superwestern para hacer referencia aquellos westerns  de a mediados de los 50s que comenzaban a tratar temas políticos dejando la épica de lado, aunque Django no renuncia a la épica, aborda temas como el racismo , la esclavitud ,formulando una critica socarrona a muchos valores americanos así como un ajuste de cuentas con la historia del país de las barras y las estrellas,( no sé si es casual – probablemente no- que en estos días en que  Obama promete su segundo mandato estén en cartelera  Lincoln y Django dos películas en que las que la esclavitud es un tema central) , podríamos  decir entonces que Django Unchained es un  superwestern de aquellos que decía Bazin, eso sí un superwestern en Tarantinolandia.

The Last Tycoon